Un mensaje con 10.000 millones de años de retraso: Webb y MeerKAT interceptan el destello de radio más lejano de la historia
Si alguna vez te has desesperado porque el Wi-Fi de tu casa tiene unos milisegundos de retraso, ten un poco de empatía por FRB 20240304B: una ráfaga de ondas de radio de apenas unos milisegundos recorrió el cosmos en expansión durante diez mil millones de años antes de hacer saltar las alarmas de nuestras antenas esta semana. Eso sí que es un recargo por itinerancia galáctica.
En una investigación publicada en la prestigiosa revista Science el 8 de octubre de 2026, un equipo internacional de astrofísicos confirmó el hallazgo de FRB 20240304B, la ráfaga rápida de radio (FRB) más lejana y antigua jamás registrada por la humanidad. La señal fue captada por el hipersensible radiotelescopio MeerKAT en Sudáfrica, tras lo cual el Telescopio Espacial James Webb (JWST) apuntó sus colosales espejos dorados hacia las coordenadas para descubrir la diminuta galaxia enana que la originó.
⚡ Radiografía de una bengala cósmica
Las ráfagas rápidas de radio son explosiones colosales de milisegundos de duración que emiten tanta energía como el Sol a lo largo de semanas enteras. Pero FRB 20240304B ha reescrito los libros de astronomía:
- Un viaje de 10.000 millones de años: El destello partió cuando el universo tenía apenas 3.000 millones de años, en plena era caótica de formación estelar primaria.
- Récord de distancia duplicado: Este hallazgo multiplica por más de dos el récord histórico anterior para cualquier FRB con galaxia anfitriona localizada.
- El escondite al descubierto por Webb: Los telescopios terrestres solo veían un vacío impenetrable, pero la visión infrarroja del Webb reveló una galaxia enana con escasa presencia de metales que creaba estrellas a ritmo frenético.
- La firma de un magnetar: Las observaciones refuerzan la teoría de que estas explosiones proceden de magnetares, estrellas de neutrones hiperdensas con campos magnéticos billones de veces superiores al terrestre.
El auténtico tesoro de esta señal arcaica reside en lo que atravesó durante su periplo. Al viajar a través del vacío intergaláctico, las ondas de radio interactúan con el plasma tenue que conforma la «red cósmica», donde se esconde la materia ordinaria bariónica que los astrónomos llevaban décadas intentando contabilizar.
Dado que las frecuencias más altas se desplazan ligeramente más rápido a través de ese gas que las frecuencias más bajas, la señal llegó a la Tierra con una dispersión milimétrica, como un silbido cósmico. Al analizar ese desfase, los científicos convirtieron la ráfaga en una máquina de rayos X para pesar el gas invisible entre cúmulos galácticos.
🔭 El dúo dinámico: MeerKAT se alía con el Webb
Localizar la galaxia de origen de una señal de milisegundos equivale a averiguar quién encendió una cerilla en un estadio de fútbol lleno mirándolo desde 80 kilómetros:
- El oído de MeerKAT: Sus 64 antenas parabólicas en el desierto sudafricano de Karoo midieron la llegada del pulso con precisión de microsegundos.
- La mirada del James Webb: El JWST capturó la débil radiación infrarroja de la galaxia anfitriona, invisible para cualquier otro instrumento astronómico.
- Arqueología estelar: Demostrar que los FRBs ya existían en el universo primitivo brinda a la ciencia una nueva linterna para desvelar el amanecer cósmico.
Así que si tu serie favorita tarda unos segundos más en cargar esta noche, no pierdas la paciencia: los astrónomos en Sudáfrica esperaron diez mil millones de años por un solo pitido, y lo están celebrando a lo grande.
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