¿Gusanos borrachos en un laberinto? Científicos ganan el Premio Ig Nobel por separarlos con cromatografía
Si alguna vez has intentado salir de un bar abarrotado a las dos de la madrugada tras tres cervezas, ya comprendes el principio físico fundamental por el que un equipo neerlandés acaba de llevarse el premio Ig Nobel: el alcohol sabotea estrepitosamente tu sentido de la orientación.
En un estudio publicado en la prestigiosa revista Science Advances, físicos de materia blanda de la Universidad de Ámsterdam —encabezados por Tess Heeremans junto a Antoine Deblais, Daniel Bonn y Sander Woutersen— se propusieron resolver una duda inaudita: ¿Es posible utilizar la cromatografía química para separar gusanos borrachos de gusanos sobrios?
🍺 Fiesta en la placa de Petri: El protocolo del 5% de etanol
Para analizar el comportamiento de lo que en física se denomina "polímeros activos" (cadenas articuladas capaces de propulsarse a sí mismas), los investigadores recurrieron al gusano Tubifex tubifex:
- El cóctel experimental: La mitad de los gusanos recibió un baño de relajación en una solución de etanol al 4,5% - 5%, la graduación de una cerveza rubia común.
- Código de color: Los gusanos ebrios fueron teñidos de azul, mientras que los sobrios conservaron su rojo natural como grupo de control y conductores designados.
- Ciencia de dormitorio: Cuando la pandemia cerró los laboratorios universitarios, Heeremans trasladó todo el circuito de microfluidos a su residencia de estudiantes para continuar la competición en su sala de estar.
El desafío consistía en un microcanal sembrado con una cuadrícula de pilares hexagonales: una auténtica máquina de pinball a escala milimétrica para lombrices acuáticas.
🏁 El resultado: Sprint de sobrios vs. abrazos de borracho
Al soltarlos juntos bajo una corriente de agua constante, el impacto del alcohol en la carrera de obstáculos fue abrumador:
- Los sobrios volaron: Los gusanos rojos serpenteaban con agilidad, esquivando cada columna como expertos esquiadores y saliendo del laberinto en tiempo récord.
- Los ebrios se atascaban: Los gusanos azules se movían en bucles perezosos, se enrollaban cariñosamente alrededor de los postes y tardaban una eternidad en cruzar la meta.
- Separación cromatográfica pura: De igual modo que una columna química separa moléculas según su peso, el laberinto físico segregó a los gusanos exclusivamente según su grado de sobriedad y energía.
Más allá del humor, el experimento tiene un enorme valor para la física y la medicina: entender cómo la "materia activa" (como bacterias, espermatozoides o futuros nanorobots de liberación de fármacos) navega por entornos microscópicos saturados de obstáculos es clave para la bioingeniería.
El ingenio le valió al equipo el premio Ig Nobel de Química 2024 en el MIT. Y para el resto de los mortales, deja una lección irrefutable: si tienes que sortear un laberinto, mejor dejar las copas para después.
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